¿Cómo le explico a mi hija cómo se hacen los bebés?

¿Quién no conoce las historias de la abejita, la semillita o la historia de la cigüeña que trae a los bebés de París? Estas son algunas de las tantas explicaciones que muchos padres le dan a sus hijos pequeños cuando estos hacen preguntas de sexualidad.

No es ningún secreto que la mayoría de padres no saben qué responder a sus hijos en estas situaciones. Si buscas una mejor manera de abordar este tema frente a tu pequeña, no te pierdas estos consejos y testimonios de madres que pasaron por lo mismo.

Todo comienza en casa

¿Cómo se hacen los bebés? ¿Cómo nací?“. Por lo general, estas son las preguntas que más repiten los niños en casa. Lo cierto es que no es nada fácil responderlas y lo peor que se puede hacer es evitarlas, ya que los niños se caracterizan por su curiosidad y su insistencia. En la mayoría de los casos esto sucede mucho antes de lo que los padres esperaban. Tarde o temprano estas preguntas surgirán, así que más vale estar preparado.

Lo más importante que debes tener en cuenta es que tu hija te considera a ti como su principal fuente de información. Además, en una sociedad en la que la información está al alcance de cualquiera, es muy complicado protegerla de lo que pueda ver o escuchar en los medios de comunicación. Basta con que una noche prenda la televisión a partir de las 10 para que se venga abajo el cuento de la semillita.

Si bien hay muchos padres que desean entablar estas conversaciones con sus hijos, la mayoría no cuenta con la suficiente información para hacerlo. Abordar el tema suele ser muy complicado y muchas veces los niños pueden tomar por sorpresa a los padres con estas preguntas.

Lenguaje de niños

El peor error que uno puede hacer en esta situación es ignorar la pregunta o tratar de engañar a la pequeña. Es fundamental que no te muestres sorprendido al momento de la pregunta y que contestes con completa sinceridad, sin llegar a usar términos científicos ni demasiado simples. Se aconseja no inventar o mentir y tampoco contestar más de lo que pregunta la niña. Al darles información extra solo lograrás confundirla más.

Tus respuestas dependerán de los conocimientos previos que tenga tu hija y de su edad. Hablar de sexualidad con tu niña requiere que vayas respondiendo poco a poco, e incluso comenzar a hacerle preguntas para saber qué tanto sabe del tema. En base a sus respuestas sabrás en qué medida tocarle el tema sin ir más allá.

Tratar de evitar el tema con la excusa de explicárselo cuando sea más grande tampoco ayuda. Si bien a esa edad la niña no pueda comprender el tema en su totalidad, si lo pregunta es porque de verdad le interesa en ese momento y seguirá preguntándolo. Uno de los roles de los padres es asumir la sexualidad como algo natural y no tratarlo como un tema tabú.

Mamás: “Lo mejor es no evitar el tema”

Conversé con mamás que se vieron en la misma situación. Para Naly Lajara, madre de dos niñas, la mejor forma de conversar de sexualidad con las pequeñas del hogar es de manera clara, sencilla y directa.

“Por lo general, es entre los 8 y los 12 años cuando las niñas comienzan a hacer estas preguntas. Personalmente, no me parece aconsejable usar metáforas como la de la semilla o de la cigüeña para explicarles cómo se hacen los bebés”.

Para Jessica Nevado, explicarle a sus tres nenas este tema al comienzo le resultó complicado, pero con paciencia supo resolverlo. Actualmente sus hijas tienen entre 12 y 19 años, y confiesa que con la primera fue más difícil.

“Preguntas como “¿De donde nací?” o “¿Cómo salí de dentro de tu barriga?” son muy comunes. Al comienzo te toman por sorpresa pero conversando poco a poco se va haciendo más fácil. Para explicarles cómo se hacen los bebés, les dije que se necesitan dos células, que son como semillitas: el óvulo es de la mujer y el espermatozoide es del hombre. Cuando estas células se juntan, una especie de huevo comienza a crecer en la barriga de la mamá, o útero”.

Dr. Merino: “No hay nada peor que un niño confundido”

Para el psicólogo y psicoterapeuta del Instituto Guestalt de Lima, Juan Carlos Merino Peñafiel, la forma ideal de responderle a la pequeña es con mucha afectividad, asertividad y naturalidad. De esta manera se sentirá segura y confiada en poder conversar con su madre o padre de estos temas. Además, no hay nada peor que una niña esté confundida, sienta que no puede hablar de esto con sus papás y tenga que acudir a otros para hacerlo.

“Es muy importante evitar los titubeos y sentirse avergonzado o incómodo, ya que estas posturas son asumidas por el infante más adelante cuando se tenga que tocar estos temas”.

El Dr. Merino considera que los padres no deberían dar muchos detalles. Esto solo generará más preguntas y más incógnitas. No se recomienda hablar metafóricamente sin antes llamar por su nombre propio a cada elemento. Si la niña pregunta qué es cada cosa, lo cual es muy usual, ahí si se pueden hacer las analogías, como decir que los espermatozoides son como semillas que el hombre tiene guardadas.

“Las metáforas son maneras de llegar a un nivel más profundo de la conciencia. Uno de los peligros de abusar de estas es que a la pequeña le dará más curiosidad y puede volvérselo a preguntar a alguien más. Si los relatos no coinciden, los padres tendrán un gran problema. La niña no sabrá en quién confiar y los padres deberán cambiar su versión y mejorársela”.

Por lo general, las niñas son las primeras en preguntar sobre procreación, debido a la identificación con el género femenino. Las primeras preguntas empiezan a los 3 años aproximadamente y más aún si se espera la llegada de un nuevo hermanito en la familia. Posteriormente hay otro cuestionamiento a los 5 años, y es ahí que estas preguntas son aplacadas hasta la pubertad, 11 y 13 años, donde empieza la primera menstruación en la mujer y los sueños húmedos en los varones.

“La educación sexual empieza por el reconocimiento del propio cuerpo, así que no hay otra forma de hablar con los niños(as) de sexualidad más que con los nombres propios. Si quieren llamar cada parte del cuerpo de otra forma, esto ya es parte del acuerdo entre los padres. En psicología se le dice “consentimiento informado”.

No temas en ser clara y sincera con tu hija y, sobre todo, ten en cuenta que tú eres su principal fuente de información. Esto evitará futuras confusiones y definitivamente mejorará tu relación con ella.

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Acerca del autor

Escrito por Jose Alfredo Chirinos

Soy comunicador, me gusta descubrir música y Oasis es lo mejor que le ha pasado a la humanidad.