Concursos de belleza para niñas, ¿hasta dónde pueden llegar?

¿A qué madre no le encanta apreciar la belleza de su pequeña y esmerarse en cuidarla? Parece ser que los concursos de belleza infantiles potencian la disposición de muchos padres para hacer de sus hijas pequeñas princesas, con coronas y cetros incluidos.

De acuerdo con los registros históricos, los concursos de belleza para niñas comenzaron en los años 20 y fueron ganando popularidad, la cual ha sido incrementada por realities televisivos como ‘Toddlers and Tiaras’ (‘Princesitas’, en su versión para Latinoamérica). En este show se puede apreciar cómo es la preparación de las niñas, que tienen entre 1 a 10 años, pero que ya se broncean, se maquillan y hasta se depilan las cejas.

Cada una es evaluada por jueces que califican sus vestuarios, su actitud en la pasarela y sus talentos. Realmente se ven impresionantes por el esfuerzo de sus padres que desembolsan sumas exorbitantes en vestidos y tratamientos, pero es aquí cuando comienza la polémica en torno a estas pequeñas reinas que no desean irse a casa sin una corona y el dinero en efectivo que ellas (y sus padres) quieren ganar.

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Aunque las mamás de las participantes proclamen alegremente que sus niñas disfrutan maquillarse, hacerse la manicure y ser tratadas como estrellas, las menores no dejan de ser lo que son: niñas reales. El reality expone cómo muchas reniegan y lloran cuando tienen que permanecer quietas durante insufribles sesiones de peluquería o dolorosas sesiones de odontología casera, como cuando sus madres disfrazan hasta sus dientes de leche con prótesis blanquísimas.

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El exterior de las concursantes es digno de un personaje de fantasía de Disney, sin embargo muchas sucumben a la frivolidad del ambiente al que han sido forzosamente introducidas y comienzan a portarse como celebridades engreídas que tratan a los demás como si tuvieran que someterse a ellas.

Tristemente, estos padres proyectan sus sueños frustrados en sus nenas y para ellos la competencia nunca acaba. Las rivalidades pueden tornarse personales, como en el caso de la mamá de la famosa Eden Wood (quien ya sacó su propia muñeca y una canción), quien se puso celosa del éxito en TV de la familia de otra concursante, Alana Thompson (más conocida como Honey Boo Boo). Mickie Wood, la progenitora de Eden, los llamó ‘vomitivos’ por ser más naturales que ella.

Esquina superior izquierda: Eden Wood y su madre. Esquina inferior derecha: Alana Thompson y su madre.

Así, el mundo de los certámenes de belleza para niñas dista mucho de ser un mundo amigable y de ensueño. ¿Inscribirías a tu hija en un concurso así?

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